Hoy os dejamos, para que reflexionéis detenidamente tras leerla, una texto cargado de contenido y de los que hay que leer y releer más allá de las propias palabras, analizando en profundidad su sentido y, como no, mirando luego a nuestro alrededor. Se trata de un fragmento del reglamento de régimen interno de la sevillana Hermandad de San Roque, incluido en uno de los capítulos dedicados a los capataces y costaleros. Dice así:
"El costalero debe evitar todo alarde, porque su penitencia personal no tendría valor si se efectúa por puro exhibicionismo y demostración de fuerza. Asimismo, huirá de toda vanidad y orgullo, realizando su esfuerzo con la humildad necesaria y la abnegación propia del cofrade, procurando evitar todo encuentro con amigos y familiares, porque esto desdice la compostura y seriedad de un acto de culto".
Redacción completamente acertada, desde nuestro humilde parecer. No podemos olvidar que los costaleros son penitentes, igual que los nazarenos, sólo que llevan la cara descubierta y, hoy en día, llevan relevos, por lo que entran y salen de debajo del paso, pero eso no es motivo para lucimientos personales, ni protagonismos.
