He aquí la sublime belleza de la más pura entre las puras. De la Madre que a todos consuela sin tener consuelo su dolor. De aquella que sabe que ya no volverá a ver con vida a quien delante de ella carga con la cruz de nuestros pecados. He aquí la hermosura, en mayúsculas, de María Stma. de la Soledad.
Foto: David García González.
