Cuanto hemos soñado con que este día volviese a llegar. Con ver de nuevo a los primeros nazarenos en las calles de nuestro pueblo. Con el olor a incienso y azahar. Con preparar el costal, la faja, la camiseta, la camisa, etc. para una nueva Estación de Penitencia bajo tus trabajaderas...
Que poco falta Dios mío para volver a ser los pies de tu Bendita Madre que es también la nuestra.
Y todo esto, a tan sólo cinco días de otra esplendorosa mañana de Viernes Santo en Los Palacios.