Que poco queda para que vuelva a producirse el milagro y, otro año más, salgas sobre nuestras rodillas por las puertas de tu Capilla trayendo contigo, Soledad, la luz del día que ilumine la aurora.
El calendario parece a veces correr inexorablemente y otras pararse eternamente en el discurrir de los días. Como versó el periodista Antonio García Barbeito en su pregón de la Semana Santa de Sevilla de 2010: "Parece que es la hora y no es la hora..."
Y todo esto, a 100 días de otra esplendorosa mañana de Viernes Santo.